Testimonio de Manuel

Estimados amigos de Pueblos Hermanos,
Mi nombre es Manuel Morales Benito y en el año 2016 retomé mi contacto con Pueblos, después de muchos años alejado de la fundación por motivos familiares y profesionales.
Fue un gozo asistir a la pequeña reunión en Navidades, en el local de Pueblos en Madrid, volver a ver algunas caras conocidas, y a muchas nuevas; también ver que seguíamos adelante con los proyectos y actividades, poniendo ese granito de arena para que este mundo nuestro sea más un poblado global de PueblosHermanos.
En esta reunión también me enteré que hacían falta colaboradores, porque por distintos motivos el número de éstos, al menos en Madrid, era pequeño en los últimos años. Me dio un poco de pena saberlo, pero también sentí que era una llamada de Dios. Al volver a España después de estar unos años en el extranjero quería entregarle un poco de mi tiempo, dónde Él quisiera, y me estaba diciendo que en PueblosHermanos es dónde me quería.
Así he empezado a colaborar de nuevo en PPHH, en lo que me van pidiendo, empezando con el lanzamiento y mantenimiento de la página web; y tengo la intención de seguir participando, donde haga falta, con ilusión y ganas.
Una de las cosas que me han pedido es un “corto” testimonio y aquí empiezo:
Yo soy de Madrid, del barrio de Hortaleza, nací en 1969 y empecé a colaborar con PPHH hace bastante, cuando tenía unos 20 años. Mi contacto con Pueblos no fue por relaciones familiares o de amistad con una misionera.
Conocí a PueblosHermanos a través de una amiga del grupo de oración al que yo asistía cada sábado. Era una nueva ONG, fundada por familiares y amigos de unas misioneras, y mi amiga los había conocido porque estaba alquilada en el piso de una hermana de una de las misioneras. Un día nos dijo que fuéramos a una reunión para conocer a PPHH, y allí, en la calle Peñuelas conocí a algunas Misioneras de Cristo Jesús y lo que hacían. Otro día nos pidieron ir a ayudar preparando las cartas para los socios; otro día que colaboráramos en un mercadillo solidario de comercio justo; y así otras muchas pequeñas reuniones para informar, para conocer, para hacer…
Éramos un grupito de jóvenes y así Pueblos Hermanos y las misioneras entraron en nuestras vidas…las reuniones eran alegres, casi todo lo que hacíamos hoy lo hace un ordenador en un instante, pero eran muy útiles para tocar nuestros corazones a través del contacto con las misioneras y haciéndonos sentir parte viva de un proyecto muy bello. Así conocí yo a Pueblos y desde entonces no ha salido de mi vida.
Con 31 años tuve también la oportunidad de conocer el trabajo de las Misioneras de Cristo Jesús en Bombay (India), en uno de los muchos barrios pobres. Allí habían creado “Creative Handicrafts” como una asociación que hacía todo tipo de manualidades, que se exportaban a través de las tiendas de comercio justo, y permitían vivir dignamente a un inmenso número de familias. Pasé con ellos 3 días, de camino hacia Bangalore en el sur de la India, y recuerdo que me impresionó mucho la bella labor que allí se hacía, sin que importara el credo de las personas, pero con los valores cristianos muy presentes.
Pasaron los años, acabé los estudios y me tocó ir a trabajar en Arizona (EEUU), después me casé con Sharron, originaria de Malasia (esa también es una larga historia) y tuvimos 2 niños (Manu y Sami) y una niña (Sonali), y hace 5 años nos fuimos expatriados a Alemania. Poco a poco el contacto directo con Pueblos Hermanos se fue perdiendo, todas las misioneras que yo conocía están ya en los brazos del Padre y aunque sabía que PPHH seguía ahí, nada sabía de los éxitos, los avances, los retos y los sufrimientos que estaban sucediéndose. Sin embargo siempre tuve a Pueblos en mi recuerdo y en mis oraciones. Hasta que al regresar a España, en octubre de 2016, una hermanita me invitó al encuentro de Navidad de Pueblos, y así a los 47 años volví a una reunión como cuando tenía 20 años, y ahora colaboro de forma distinta, haciendo diferentes actividades, pero con la misma ilusión, y con la sensación profunda de hacer algo por este mundo nuestro, para que realmente seamos Pueblos Hermanos como hijos que somos todos de un mismo Padre.
Un fuerte abrazo y todas las bendiciones para todos los colaboradores, donantes y amigos de PPHH,
Manuel